ESPERAR

El silencio me impulsa al ruido.
Fui avisada de la inconsecuencia pero el aviso no evita la espera.
Esperar es el estado que me guía a la escritura.
La agonía de lo que no llega, el vacío, la ansiedad, me llevan incansablemente a tipear palabras sin sentido para explicar la nada.
He avanzado un paso al descubrir el motor que me inspira.
Será cuestión entonces de generarme motivos de espera.
La espera es angustia. Es impotencia, curiosidad, desilusión, esperanza y desengaño. Y a la vez.
Pero esperar detenida no me hace sentir bien.
Esperar accionando.
Y mi acción es la palabra. Recuerdo que Cortázar decía algo de esto cuando lo acusaban de no ser revolucionario.
Rebeldía o revolución.
Todo se mezcla al escribir. ¿O se ordena?
De tanto en tanto me fijo si llega lo que espero.
Caigo en la desilusión y sigo adelante letra por letra.
La respuesta no acude y a mi se me multiplican las preguntas.
Qué hacer con las ganas mientras tanto.
Seguir escribiendo.
Sin destinatario aparente pierde sentido. Aunque brinda una generosa libertad.
Poder decir sin pensar quien lea. O escuche.
El placer de hablar solo.
De inventar al interlocutor deseado.
Crear diálogos que permitan caer parado.
¿Qué es el silencio? Toda una obra dedicada a él. Será que no lo conozco y necesito descubrirlo.
Adentro mío sueno todo el tiempo.
No hay pausa. No hay descanso.
¿Por qué asocio silencio y descanso?
La muerte.
Quizá solo allí se reúnan el silencio, el descanso y la ausencia de espera.
Y yo con tantas ganas de vivir…

No hay comentarios: